Sacsayhuamán

Sacsayhuamán es una de las construcciones incas que más asombra a los turistas que, según nuevas hipótesis, señalan que habría sido un importante centro ceremonial y no una fortaleza.

De todos modos, veamos el entendimiento tradicional sobre Sacsayhuamán. Se trataría de una espectacular fortaleza construida con enormes rocas talladas, unidas con absoluta precisión. Junto con Machu Picchu y Choquequirao es, sin duda, una de las mayores obras arquitectónicas del Tahuantinsuyo. Pero, además, representa la indudable constancia de la capacidad administrativa del imperio y su poderoso aparato logístico.

Su nombre quechua significa “halcón satisfecho”. Por tanto, era el halcón que custodiaba la capital del imperio, pues desde la colina en que se erigió domina toda la ciudad. Si, como se sabe, Cusco fue diseñado con la forma de un puma yacente, Sacsayhuamán vendría a ser su cabeza, en tanto que el Koricancha correspondería a los genitales del felino.

Se dice que la obra la inició Pachacútec y la continuó Túpac Yupanqui, aunque algunos cronistas señalan que fue Huayna Cápac quien le dio el toque final. El Inca Garcilaso de la Vega cuenta que Apu Huallpa Rimachi fue el arquitecto principal, y que Maricanhi, Acahuana Inca y Calla Cunchuy, tomaron sucesivamente el control de las obras.

Su construcción tardó más de siete decenios y requirió la fuerza de unos 20,000 hombres, tanto en el trabajo de los cimientos como en las canteras, el transporte de materiales, el labrado y la colocación de las piedras. Las canteras pudieron estar situadas en Muina, Huacoto y Rumicolca, a 20 kilómetros del Cusco, y en lugares más cercanos como Sallu, Rumi, Chita, Curovilca y Viracocha. Sus murallas exteriores pueden sobrepasar los 9 mts. de altura y algunos de los bloques de piedra pesan más de 350 toneladas.