Ubicado a cuatro kilómetros al noreste de la ciudad del Cusco, cuenta con los grupos arqueológicos de Q’enqo Grande y Q´enqo Chico. Etimológicamente, significa laberinto o zigzag, cumplió una función netamente religiosa, encontrándose en la parte exterior un anfiteatro en forma semicircular con nichos trapezoidales y un monolito que simula ser un puma el cual mide aproximadamente seis metros.